Celuy n'est pas heureux qui n'a ce qu'il desire,
Mais bien-heureux celuy qui ne desire pas
Ce qu'il n'a point : l'un sert de gracieux appas
Pour le contentement et l'autre est un martyre.

Rémy Belleau (1528-1577)
Les pierres précieuses: Le désir


Como pasa casi en todos los temas de interés para el desarrollo
del individuo, los filósofos griegos dieron ya hace más de 2000 años respuestas a los temas que el hombre de hoy haría bien en escuchar.
Es el caso de Epicteto, cuando nos habla de como podemos actuar con relación al deseo. En su segunda máxima dice:

" Recuerda que el fin de tus deseos es obtener aquello que deseas, y que el fin de tus temores es evitar aquello a lo que temes. Aquel que no obtiene lo que desea es infeliz, y aquel que cae en lo que teme es desgraciado. Si no tienes pues aversión nada más que aquello que es contrario a tu verdadero bien, que depende de ti, no caerás jamas en aquello que temes.
Pero si temes a la muerte, la enfermedad o la pobreza, serás desgraciado. Transporta pues tus temores, y hazlos recaer de las cosas que no dependen de nosotros sobre las cosas que si dependen de uno; y por lo referente a tus deseos suprimelos enteramente por el momento.
Ya que si deseas cualquiera de las cosas que no están en nuestro poder, serás necesariamente desgraciado; y para las cosas que si que están en nuestro poder, no estás aún en estado de saber aquello que es bueno que desees. A la espera pues, que lo estés, contentate de buscar o de huir las cosas, pero despacito, siempre con reservas y sin apresurarte".
Y añade en su máxima VIII:

" No pidas que las cosas lleguen como lo deseas sino desea que lleguen como llegan, y tú, siempre prosperarás".
Creo que no hace falta ningún comentario. Nos ahorraríamos muchos desengaños y desgracias si lo pusiéramos en práctica.

Sobre una traducción de un texto de Epicteto (50-125 dC)
publicado en el siglo II por Flavius Arrianus Xenophon, y una traducción de
André Dacier(1715)